Los comienzos de la exploración e investigación espacial se remontan a la prehistoria, cuando los primeros homínidos empezaron a observar los movimientos del sol, la luna y las estrellas. La detallada observación de los cuerpos celestes sería una de las claves para el nacimiento de los grandes mitos de creación, cosmologías, y maneras de medir el tiempo por parte de las civilizaciones antiguas de todo el mundo.

La investigación del espacio tal como la conocemos hoy en día, sin embargo, comenzó con la creación de los primeros telescopios en el XVII, y con el desarrollo del método científico aplicado a la física, entre muchos otros saltos cualitativos dados por las ciencias de la naturaleza durante la Edad Moderna.

La carrera espacial

Después de milenios de observar, medir e investigar el espacio exterior, finalmente la humanidad lograría lanzarse a explorar el cosmos en el siglo XX. En la década de 1940 se logró lanzar el primer objeto humano fuera de la atmósfera, y a partir de entonces los avances serían exponenciales durante las décadas siguientes.

Coincidiendo con la Guerra Fría, las dos grandes potencias mundiales se lanzaron a una verdadera competencia para lograr dominar el ámbito de la exploración del espacio. Esta fue la denominada “carrera espacial”. La Unión Soviética y los Estados Unidos fueron los dos grandes rivales, y quienes llevaron a cabo la gran mayoría de los grandes avances.

Mientras que la Unión Soviética fue la que logró los primeros grandes hitos, que incluyeron el primer objeto en órbita, el primer ser vivo y los primeros seres humanos en el espacio, los Estados Unidos lograron poner el primer hombre en la luna y el primer objeto en Marte.

De ese modo, una época altamente conflictiva a nivel global como la Guerra Fría tuvo, como consecuencia positiva, el nacimiento de la exploración espacial tal y como la conocemos en nuestros días.