La mayoría de los países de América Latina poseen sus propias agencias espaciales, dedicadas sobre todo a la investigación y a la construcción y lanzamiento de satélites, generalmente colaborando con otras agencias importantes del mundo a la hora de utilizar la infraestructura necesaria para su puesta en órbita.

La magnitud de cada agencia espacial usualmente va de la mano del poderío económico de cada país, aunque hay excepciones. Por ejemplo, Chile tiene una de las economías más estables de la región pero no tiene actualmente una agencia, la cual fue desmantelada en 2014. Perú y Venezuela, por su parte, llevan adelante programas espaciales ambiciosos a pesar de sus problemas económicos, aunque siempre dependerán de sus intereses financieros y políticos.

En América del Sur, las dos potencias en el ámbito aeroespacial son Brasil y Argentina. Este último país ha visto grandes avances en los últimos años, y para muchos es el país que más está apostando en la exploración espacial dentro de la región. Brasil, el peso pesado del continente, sigue estando a la vanguardia, aunque ha visto mermado su dominio en la última década.

Agencia Espacial Sudamericana

Diferentes actores en el ámbito de la investigación y exploración espacial han recalcado la importancia de crear alguna clase de agencia espacial conjunta dentro de la región, ya sea en Latinoamérica y el Caribe, o específicamente en Sudamérica.

El ejemplo a seguir es, sin lugar a dudas, el de la Agencia Espacial Europea (ESA), un organismo colaborativo que, en el marco de la Unión Europea, ha logrado grandes avances en la materia para sus países miembros, incluso rivalizando con los países más fuertes como Estados Unidos, Rusia y China.

Varios profesionales han destacado la importancia que tendría este proyecto, poniendo el acento en la posibilidad de combinar los presupuestos y capital humano de las agencias nacionales, para lograr resultados que serían de otro modo imposibles para los países de la región.